Friday, September 30, 2005

¿Tendré algo en la cara?

Esta tarde llego a la guardería a por el nano y la señora me dice:

- Perdone, ¿tendría un momento?. Es que mi hija tiene un problema con el ordenador que no puede abrir los documentos de bancaja ni abrir los de word que se baja de internet.

Se me ha quedado la cara a cuadros. Lo sé no porque tuviera un espejo delante sino sólo viendo cómo le cambiaba a ella. Pero si yo con esa mujer no he pasado del Buenas tardes, ¿se portó bien? o ¿se lo comió todo?.

En fin que se me ha presentado la siguiente duda, ¿tendré algo en la cara? ¿estaremos todos estigmatizados?.

Monday, September 26, 2005

¿Por qué GNU/Linux? (I)

Allá por el año "en que tenía el 486". Un amigo me pasó una Red Hat. La versión no la recuerdo, pero aquel fué el primer contacto con Linux. Y sé que llegué a navegar con Netscape. Después, hasta el año pasado, sólo vi pingüinos en los documentales. Sin embargo, cuando compré el PC, ya tenía claro que volvería a Linux.
Las consideraciones que me llevaron a ello pueden agruparse prácticamente en dos categorías: técnicas y "de conciencia".
Las primeras son más fáciles de exponer. En mi trabajo, dentro del grupo de compañeros con que convivo, soy el tuerto, lo que en el país de los ciegos equivale a decir el rey, al menos en términos informáticos. Perdí hace años la cuenta de las veces que he instalado y reinstalado ordenadores en MS-DOS, W95, W98, XP y W2000. Los virus y troyanos, dialers, iconos de páginas de dudoso contenido profesional, etc., etc., que he limpiado. Las reconfiguraciones de la red, del Explorer, las impresoras... Por cierto habría que añadir las actuaciones a domicilio. Para remate, desde que hace unos años apareció el ADSL, todo eso forma parte de mi tarea diaria.
Es comprensible que a estas alturas ya esté un poco harto.
Así que por qué no instalar un sistema operativo que "dicen" es mucho más fiable, confiable y seguro en mi casa. He tenido y tengo problemas en Linux, fundamentalmente por ignorancia, pero los voy resolviendo. A fuerza de leer y de preguntar, alguno hasta teniendo que cambiar la versión del kernel. Pero se solucionan. He llegado a informar de un par de bugs en una de las aplicaciones, ¡los han resuelto!, y encima agradecidos. Además confío en Linux y en las aplicaciones que corren en él. Tengo un tocho de disco duro lleno con las fuentes de estos programas que ha compilado mi máquina. Yo no tengo ni idea de programación. Pero sé que si tuviera interés (y tiempo) podría averiguar qué está haciendo en cada momento cualquiera de las líneas de programa que se ejecutan. Lo que sí sé, y para mí esto ya es suficiente, es que hay miles de personas por ahí fuera que lo hacen. En cuanto a seguridad sólo unos datos: conectado 24 horas al día desde hace casi un año, sin antivirus ni na y, que yo sepa, sigue inmaculado. ¡Ojo no estoy retando a nadie!. Sé que ningún sistema informático es invulnerable (y menos si lo gestiono yo). Pero el cambio ha sido muy gratificante.
Bueno, continuará...

¿y por qué no?

Pues porque una cosa lleva a la otra y a la otra y... Hace ya unos años que tengo relación con el tema de la informática. Fundamentalmente por una cuestión laboral. Y recuerdo que con mi 486 comencé a conectarme a internet. Me parece recordar incluso algo como unas BBS, pero la verdad es que olvidé como funcionaba el tema. Después, cuando cascó el 486, tuve un parón, a nivel particular, con la red de redes. A finales del año pasado compré otro PC y reanudé, no muy desfasado a nivel usuario pues siempre tuve cosas en el curro, mis contactos con el www y adláteres. Poco después instalé Linux, un Fedora Core 3, y me conecté por ADSL. Comencé un importante periplo por páginas sobre el tema para aprender, muchas veces por la fuerza (aunque dicen que sarna con gusto no pica), y poder desenvolverme en este nuevo medio. Después vino Gentoo y las búsquedas y lecturas se multiplicaron. Comenzaron a aparecer Blogs de otras personas, algunos francamente interesantes, y un día me dije ¿y por qué no?. No es cuestión de ser un erudito en nada, ni de ser capaz de adoctrinar a multitudes. Puede ser simplemente algo del tipo "revele su rollo". Pues bien, aquí comienza "mi rollo".